Primavera literaria

Estándar

Con la llegada del buen tiempo —al menos sobre el calendario—, la naturaleza se despierta y florecen las actividades, muchas de ellas al aire libre. En el mundo literario, las ferias del libro hacen su aparición en las principales ciudades de nuestra geografía.

Comenzaré mencionando la de Valencia: tuve la ocasión de visitarla en su último fin de semana y me llevé una grata sensación, amén de compartir stand y risas con dos grandes amigos y escritores como son Javier Trescuadras y Carlos J. Lluch.

Fira Valencia 300416

Mi paso por la ciudad del Turia fue breve, otros compromisos me limitaron a estar apenas veinticuatro horas, pero amenazo con volver en cuanto me sea posible. 

Mi siguiente periplo me llevó a la Feria del libro de Cádiz, donde me aguardaba mi editora, Carmen Moreno, con la criatura que pronto se pondrá a vuestra disposición. «Vienen a por ti» ya es una realidad que estoy deseando compartir con vosotros. Para ello, aún habrá que aguardar un poco, cada vez menos. A falta de poder firmar ejemplares, me hice con los de algunos compañeros que tenía encargados de antemano. Mis compras empezaron por «El hijo del Mississippi», de Juan de Dios Garduño, donde creo que puedo presumir de haberme llevado la única dedicatoria no troll de este autor (¡Gracias mil por todo, Juande!). Le sigue «Blasphemy», donde también participa junto a Kike Alapont y DC Alonso y con el que me haré la foto de rigor. Me hice con un ejemplar de «Malditas bastardas», en el que colaboran un montón de buenos autores que conozco y otros a los que estoy deseando descubrir. Coincidí con su coordinadora, Pepa Mayo, que cada encuentro siempre es una alegría y breve al mismo tiempo. Seguimos para bingo: otro encargo era «¡Meldición!», de ese gran dibujante que es Mel, un buen puñado de tiras agrupadas por temáticas y con una dedicatoria chunga, como le pedí. Pedazo artista. Por último, me traje a casa «La polilla en la casa del humo», de Guillem López, un autor al que he tenido el placer de conocer más allá de las redes sociales y que es un tío grande en lo literario y en lo personal. No está mal el botín, ¿verdad?

Con el aliciente de las cervezas a un euro, me dediqué a recorrer la feria, visitar las casetas, charlar con unos y con otros, y disfrutar del ambiente que desprende Cádiz. Así, hasta la charla que tuvo lugar en la Sala B a las ocho y media de la tarde. En ella, participamos José Manuel Serrano Cueto (director del corto «Pelucas» y del largometraje documental «Contra el tiempo», con el que fue nominado a los Goya; también, entre otras muchas obras, es autor de varios libros titulados «Cádiz oculto», a los que se hizo referencia en la charla), Alberto M. Caliani (que agotó todos los ejemplares de «La conspiración del rey muerto»), y una servidora, con Alberto Plumed como maestro de ceremonias, que trató de moderarnos sin éxito.

Charla terror

Decidimos concluir cuando vimos que el riesgo de que cerraran la feria con los asistentes y nosotros dentro era una realidad. Eso sí que habría sido terrorífico. Creo que la charla se grabó en vídeo así que, si me entero de dónde la suben, pondré el enlace para que compartáis las anécdotas y las risas que tuvieron lugar. Una tarde inolvidable en la mejor compañía.

La noche dio paso a la madrugada pero, como decía Michael Ende, eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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